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Castrejón conquista Acapulco con un emotivo homenaje a Juan Gabriel en el Parque Papagayo

Con una propuesta alejada de la imitación, Erik Castrejón rindió homenaje a Juan Gabriel en el concierto Amor eterno, rolitas de Juanga para mamá, celebrado en el Parque Papagayo de Acapulco. Acompañado por músicos en vivo, invitados especiales y un público que coreó cada canción, el cantante ofreció una velada donde la emoción y la identidad artística fueron las protagonistas.

Erik Castrejón se encuentra sobre el escenario del Auditorio del Parque Papagayo de Acapulco con los brazos levantados y un micrófono en una de sus manos, mientras los músicos de su banda permanecen detrás de él durante el concierto homenaje a Juan Gabriel Amor eterno, rolitas de Juanga para mamá.

"Amor eterno": la noche en que Castrejón hizo suyo el repertorio de Juan Gabriel

La noche del 9 de mayo, el Auditorio del Parque Papagayo de Acapulco se convirtió en un espacio donde la memoria musical encontró un nuevo aliento. Con el concierto Amor eterno, rolitas de Juanga para mamá, Erik Castrejón ofreció un recorrido por algunas de las composiciones más entrañables de Juan Gabriel. Lejos de buscar la imitación, el cantante eligió el camino más complejo: interpretar cada canción desde su propia voz, su personalidad y su presencia escénica, logrando que el público conectara con un homenaje auténtico que llevó su sello de principio a fin.

 

El repertorio transitó por distintas etapas de la obra del Divo de Juárez. Sonaron "Yo no nací para amar", "Así fue", "He venido a pedirte perdón", "De mí enamórate", "Caray", "Abuso", "La diferencia", "Abrázame muy fuerte" y "Lo pasado, pasado", composición de Juan Gabriel inmortalizada en la voz de José José. Cada interpretación fue recibida con aplausos, voces que acompañaban las letras de principio a fin y una audiencia que convirtió el concierto en una celebración compartida de la música mexicana.

Uno de los momentos más memorables llegó con "Abrázame muy fuerte", cuando la bailarina y coreógrafa Sara Guillén apareció en escena para ofrecer una pieza dancística que enriqueció la interpretación musical. También destacó el dueto con la cantante acapulqueña Tania Carmona en "Déjame vivir", una participación que aportó nuevos matices a una de las composiciones más recordadas de Juan Gabriel y que fue recibida con entusiasmo por los asistentes.

El espectáculo estuvo respaldado por una banda de músicos en vivo, cuya calidad interpretativa acompañó cada una de las canciones con precisión y sensibilidad. Castrejón realizó tres cambios de vestuario, dotando de dinamismo visual a una presentación que mantuvo el interés del público durante toda la noche. Antes del concierto principal, El Chelu y Los del Tamarindo fueron los encargados de abrir el escenario, mientras que, con motivo del Día de las Madres, se realizó la rifa de pasteles donados por Acacake, generando un ambiente festivo entre las familias asistentes.

Al concluir el programa, los aplausos dieron paso al ya tradicional grito de "¡otra, otra!". Castrejón respondió con sencillez y regresó al escenario para ofrecer una interpretación más, cerrando una velada que confirmó la vigencia de las canciones de Juan Gabriel y la capacidad del cantante para apropiarse de ellas sin renunciar a su identidad artística. No fue un ejercicio de nostalgia, sino la demostración de que las grandes composiciones encuentran nuevas voces cuando son interpretadas con honestidad.

Un día después del concierto, el propio Castrejón compartió un mensaje que resume el significado de aquella noche: "Todavía sigo procesando todo lo que vivimos en 'Amor Eterno'. Ver sus voces, sus lágrimas, sus abrazos y tanto cariño frente al escenario fue un regalo chingón pa' mí. Gracias a toda la red de apoyo que tuve para hacer este proyecto. Gracias, Acapulco. Con el corazón lleno." Sus palabras reflejan el vínculo que logró establecer con el público y el espíritu de una presentación que fue mucho más que un concierto: una celebración compartida de la música, la memoria y el afecto.


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